Piezas del Museu de Prehistòria de València

Aguja de hueso

Cova del Parpalló (Gandia, València)

Esterotipos de género

Los restos arqueológicos nos permiten acercarnos desde el presente a determinadas actividades de la vida de las sociedades cazadoras-recolectoras-pescadoras del pasado. A través del análisis de las huellas de uso que se observan en la aguja, la investigación determina que este objeto fue utilizado para coser. Se elaboró sobre metapodio de cabra, y por su contexto estratigráfico, que su cronología es de hace 14.000 años. Lo que la investigación arqueológica no puede decir es si fue fabricada o usada por hombres o mujeres. Sin embargo, la interpretación que desde el presente se hace es que coser es un trabajo asociado a las mujeres y que, por tanto, en la prehistoria debió ser así. De esta forma algo que no es posible saber, queda automáticamente atribuido a las mujeres del pasado. El hecho de atribuir de esta manera determinadas funciones a las mujeres de la prehistoria, contribuye a afianzar los roles de género que en el pasado han minusvalorado a las mujeres, dejándolas fuera de las tareas de organización del grupo, gestión de la economía doméstica o provisión de alimentos.

Hacha de Bronce

Lloma de Betxí (Paterna, València)

Roles de género

Durante mucho tiempo, las propias investigaciones arqueológicas, han negado la participación de las mujeres en los procesos metalúrgicos. EL hecho de que algunos de los materiales más destacados fueran considerados armas, hizo que se descartara la relación de las mujeres con este tipo de objetos. Sin embargo, en la mayoría de yacimientos de la Península Ibérica, los hornos metalúrgicos aparecen integrados dentro de los poblados, lo cual es un factor para considerar que tanto hombres como mujeres participaran en el procesado de los minerales para la obtención de instrumentos metálicos. Además, no debe olvidarse la importancia del abastecimiento de la materia prima, los minerales necesarios para las aleaciones, en el que etnográficamente se documenta la participación femenina.

Molino de piedra

 

División Sexual del trabajo

A partir de los esqueletos hallados en las tumbas y necrópolis, podemos saber el sexo y la edad de las personas enterradas y, además, su dieta, estado de salud, enfermedades o el esfuerzo muscular realizado. De esta manera ha sido posible determinar en los esqueletos femeninos el desgaste de los huesos de la mano, de las rodillas y de los pies. Este tipo de desgaste físico se produce por la acción continuada de moler cereales en molinos de vaivén para fabricar harina. Por tanto es posible asignar a las mujeres el procesado de los cereales a través de la molienda. Este trabajo es de suma importancia para estos grupos ya que es un elemento básico de la alimentación diaria.

Kalathos de la danza

Tossal de Sant Miquel. Lliria

Género e indumentaria

La iconografía ibérica permite, a partir de la indumentaria y las acciones, la asignación de género a los personajes. Las imágenes de las cerámicas muestran la relación de las mujeres con el tejido, bien sea como símbolo de género y estatus o como elemento activo en la educación de las niñas. La trascendencia de la producción textil llevada a cabo por las mujeres, queda reflejada en algunos fragmentos de cerámica como “las tejedoras” del yacimiento del Tossal de Sant Miquel y en algunas referencias de las fuentes clásicas. Éforo refiere que las mujeres de los iberos celebraban certámenes anuales, donde un jurado de hombres otorgaba un premio por votación al tejido que más se había distinguido. Las mujeres iberas vestían con túnica larga hasta los pies, manto, casquete y velo. Utilizaban fíbulas (imperdibles) para la sujeción de las ropas, cinturones y calzaban sandalias de cuero. La sociedad ibérica es una sociedad con grandes diferencias entre los diferentes estamentos, siendo sus relaciones de tipo clientelar. Las mujeres iberas tuvieron un papel destacado en todos los ámbitos de la casa: administración, alimentación o la atención a la familia. Las damas, con un estatus social elevado, eran transmisoras del linaje y participaban activamente en la vida social.

 

Pendiente de oro, amatista y dos perlas colgantes

Indumentaria y género

 La posesión de este tipo de objetos está ligada a un estatus social alto en época romana. Las matronas romanas utilizaban gran cantidad de joyas. Las ornatrices eran las esclavas encargadas de acicalar a las mujeres patricias. Este objeto está relacionado con una mujer de clase alta, pero nos evoca también el trabajo de las esclavas. También evoca una rebelión de las mujeres contra el Senado Romano. Durante la II Guerra Púnica se promulgó en Roma la Lex Oppia, que prohibía la ostentación en público de riquezas como las joyas, ya que el empobrecimiento generado por la guerra se había cebado en las clases más humildes y podían sentirse ofendidas al ver tales riquezas. Tras las victorias de Escipión sobre Aníbal, las condiciones económicas mejoraron, pero una sección del Senado, encabezada por Catón, se negaba a derogar la ley para seguir en la austeridad. El día en que se votaba en el Senado la permanencia de la ley, un gran grupo de mujeres se concentraron delante de las casas de algunos senadores con la intención de no dejarles acudir a la votación. Catón dijo que si se dejaba a las mujeres decir sus opiniones, los hombres perderían su libertad y también (cita Tito Livio): “desde el momento que permitamos que sean iguales, serán superiores”. Pese a la discusión y el escándalo la Lex Oppia fue derogada.