Museu de Belles Arts de València

Retablo de san Martín, santa Úrsula y san Antón 

Estereotipos de género

En la Valencia medieval era habitual que las familias de posición social y económica desahogada tuvieran capillas funerarias para las que encargaban retablos y otros objetos artísticos, no sólo para honrar y llevar a cabo ceremonias en recuerdo de sus antepasados, si no para que sus descendientes adquirieran rango nobiliario. Los retablos se dedicaban al titular de la capilla que solía ser el patrón de quien la encargaba, por ser el de su onomástica (día de su santo), en este caso dedicado a san Martín y santa Úrsula, quien según la leyenda sufrió martirio acompañada por once mil vírgenes. El auge de las leyendas sobre las mártires vírgenes indica cuáles eran los ideales femeninos del momento.

 

Magdalena penitente

Estereotipos de género

La pintura religiosa desarrollada durante el siglo XVII va a ser el vehículo para promover en los fieles la piedad y el arrepentimiento. El tono naturalista y los modelos tomados de la realidad van a aproximar a los personajes sagrados en los que los fieles pueden verse identificados. Uno de los temas que más se va a representar es el de María Magdalena penitente, porque encarna la posibilidad de la redención por medio del arrepentimiento. Esta imagen de la santa como pecadora arrepentida es una elaboración que surge de la unión de diferentes personajes y que servirá como modelo para aquellos mortales que, aun pecando una y otra vez, podían albergar la esperanza de la salvación mediante el arrepentimiento.

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Aquiles y las hijas de Licomedes 

Indumentaria y género

Se representa en esta obra uno de los casos más conocidos en los que una persona de un género, se viste y actúa con el rol y atributos correspondientes al género opuesto, el de Aquiles, quien vestido de mujer es ocultado por su madre para no participar en la Guerra de Troya. El hecho de adoptar una imagen por medio de vestimentas que se identifican socialmente con el género opuesto no afecta a la identidad ni a la orientación sexual de quien las viste. Aquiles se presenta como un hombre, un guerrero, aunque en este caso se viste y comporta como una mujer, lo que le asegura no participar en una actividad
considerada exclusiva del género masculino como la guerra.

Los alabarderos José Díaz y Francisco Torán 

Identidad de género

Género y sexualidad

No es habitual contar con un retrato doble de dos personajes masculinos, como éste de los alabarderos José Díaz y Francisco Torán. El hecho de que aparezcan retratados juntos probablemente se deba a que eran los dos únicos valencianos que formaban parte del Real Cuerpo de Alabarderos la noche que se produjo el intento de secuestro de la Reina Isabel II niña. La Diputación Provincial de Valencia encargó este retrato para conmemorar su valerosa intervención. Figuran retratados a la manera burguesa, uno sentado y otro de pie, estrechándose las manos, probablemente para simbolizar la amistad y lealtad que les uniría. Un gesto de intimidad alejado del rígido protocolo castrense que en algún momento ha podido resultar ambiguo. Afortunadamente hoy en día virilidad y valentía no tienen por qué ir de la mano.

 

Retrato de don Francisco Ignacio Montserrat y su mujer doña Dolores Caldés

Indumentaria y género

Género y clase social

El retrato en el siglo XIX adquiere un amplio desarrollo convirtiéndose en una importante fuente de información sobre la sociedad de la época. La personalidad de los retratados se refleja en sus rostros, su forma de posar, la indumentaria que utilizan incluso las joyas que portan, nos indican qué papel debía representar cada uno de los retratados. El matrimonio Montserrat aparece retratado en dos momentos diferentes de su vida, como una joven pareja en un retrato con una cierta intimidad familiar, y en dos retratos majestuosos en los que mientras Francisco viste uniforme con condecoraciones que nos remiten a sus hazañas militares, Dolores viste un traje de sociedad, símbolo del estatus y posición económica alcanzada por el marido.